Conociendo… MiMuselina

¡Hola de nuevo! ¿Cómo estáis? Cuánto tiempo… Por aquí el embarazo va siguiendo su curso a buen ritmo, ya son 26 semanas y hoy quiero enseñaros una marca de cositas para bebé que he descubierto en estos últimos meses y que me está encantando. Se trata de MiMuselina, que nace de unos padres decididos a hacer más especiales las tan útiles muselinas para bebés. A partir de ahí, su negocio fue en aumento y ahora podemos encontrar muchas más cosas en su web, todas ellas pensando en los más peques de la casa. Yo, por ejemplo, les descubrí buscando online un cojín de lactancia que también me sirviera para dormir más cómoda en este embarazo.

Desde entonces he recopilado unas cuantas cosas de su web, algunas que yo misma he comprado, otras que ellos mismos tuvieron el detallazo de enviarme para poder probar con mi peque… y las más recientes, regalazo de mis amigas Iria y Lupe para su ‘sobri’ Aitana (¡mil gracias de nuevo, niñas! :)). Con lo cual y ya que tengo variedad… hoy decidí hablaros de todo lo que tengo por si andáis buscando algo parecido y os lo dejo linkeado a su web para más información.

Muselinas

Voy a empezar por sus muselinas ya que, como os decía, son su producto estrella. Son todas de gasa 100% algodón, algo que me parece importante para medir su calidad, ya que el algodón siempre es más respetuoso en el contacto con la piel de nuestros bebés. Son transpirables e imagino que sabréis que tienen muchísimos usos, ¡con Clàudia las usaba a diario! Sus más conocidas son grandes, miden 1 metro en cada lado y tienen el fondo blanco con frases súper originales estampadas en color, usando tintas con base al agua inocuas para el peque. Estas frases son las que las hacen diferentes y perfectas para regalar. Aquí os enseño las mías:

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‘Mi mamá hace magia con un beso’ y ‘Mi hermanit@ tiene el superpoder de cuidar de mí’. Esta última la tengo ‘repe’ pero es que… me encanta que Clàudia esté involucrada en esto y no quiero dejar de usarla, con lo cual… me viene perfecto tener dos iguales, jeje… ¿No os parecen preciosas? Tenéis muchas más donde elegir, algunas de ellas muy divertidas y originales.

Baberos

En la línea de sus muselinas están los baberos, también de gasa 100% algodón y también con su frase estampada, que los hace más graciosos. Cierran con velcro y el tipo de tela me parece perfecto para las babas o la leche que a veces regurgitan y mancha.

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Los míos llevan las frases ‘De mayor quiero ser como mi mamá’ y de nuevo ‘Mi mamá hace magia con un beso’. Como comprenderéis… la que también necesita babero soy yo, porque se me cae la baba con estos baberos :P.

Chupeteros

En una web de accesorios para bebés no podían faltar los chupeteros. Los de MiMuselina son de tela también 100% algodón y los tienen en distintos diseños, con un clip por un lado para cogerlo a la ropa o donde mejor vaya y con goma en el otro extremo, para sujetar bien el chupete. Tengo que decir que Clàudia no llegó nunca a usar chupete, pero perdimos algún sonajero o muñeco que otro que podríamos haber sujetado perfectamente con un chupetero así. Al final se les puede dar varios usos.

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Bodys

En la web hay hasta bodys y, cómo no, también podemos elegir su frase estampada. Son 100% algodón y los encontráis en distintas tallas. El nuestro es talla recién nacido con la frase ‘De mayor quiero ser como mi papá’. Las ‘titas’ Iria y Lupe pensaron en toda la familia al hacernos este regalo y papá no iba a ser menos, jeje… ¡A él le encanta el body, por supuesto! Yo tengo mi babero, Clàudia su muselina… 😛

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Este body es, como veis, abierto por delante y debajo y eso me gusta mucho. Que sea abierto por delante da más comodidad a la hora de vestirlos y desvestirlos, no sólo en el momento del cambio de pañal. Al menos con Clàudia eran este tipo de bodys los que más cómodos me resultaban. Si eran sólo abiertos por debajo (lo cual suele pasar con estos bodys originales) me suponían un follón cuando era tan pequeñita.

Cojín de lactancia

Este es el producto por el que yo les conocí, el cojín de lactancia o cojín nido como ellos lo llaman. Es algo que me resultó súper útil en mi anterior embarazo y también en todo el periodo de lactancia, al menos cuando más pequeña era Clàudia. Lo usaba para dormir yo más cómoda con la barriga, para apoyar a Clàudia cuando mamaba, para dejarla recostada o sentada en el sofá, como tope en la cama para que no cayera… ¡Mil cosas! Lo usé tanto que ya andaba muy estropeado y ahora necesitaba comprarme otro.

Elegí el de MiMuselina por el tipo de relleno que usan, entre otras cosas. Podéis elegir otros tipos pero yo me quedé con las microperlas, que van rellenas de aire y con el tiempo se adaptan al uso y a cada forma que le quieras dar al cojín. También por los diseños de sus fundas, más bonitos y actuales para mi gusto, sin distorsionar mi decoración porque el cojín siempre anda por medio en todos sitios (llamadme maniática pero yo me miro esas cosas, jeje…). Las fundas tienen unas cintas en sus extremos, para poder anudarlas y fijar esa forma si así lo queremos (en la foto podéis verlo).

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Me hice también con una funda adicional, para poder irlas lavando y tener siempre una de recambio.

Nubes personalizadas

Os enseño ahora algunas cosas más decorativas y esta es otra de mis compras estrella, sus nubes de madera personalizadas, que me enamoraron en cuanto las vi. Teníamos de casualidad varias cosas estampadas con nubes para decorar la que iba a ser la habitación de las niñas, así que decidimos que ese iba a ser el tema central de la decoración, las nubes. Me puse a buscar algunas cosas más para completar y… voilà! Me aparecieron estas nubes que puedes personalizar con el nombre que quieras, justo acabábamos de saber que nuestr@ bebé iba a ser Aitana e imaginé de golpe las nubes con los nombres de mis pequeñas. ¡Dicho y hecho!

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Las nubes están talladas y pintadas a mano y se puede elegir el color, tanto el de la nube como el de las letras. Se cuelgan donde se prefiera con una cuerda que ya traen incorporada y a nosotros nos ha quedado así de bonito en la pared:

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¿Os gusta? A nosotros al menos nos encanta y acabamos de decorarlo con un vinilo de nubes de colores de Boho Deco. Este rincón es parte especial de la habitación, que os enseñaré en cuanto rematemos los últimos detalles.

Baby Moments Cards

Y ya por último… las Baby Moments Cards, otro producto estrella de MiMuselina desde que las lanzaron. Son tarjetas que podemos incluir en las fotos que hagamos a nuestros peques recordando momentos especiales, como sus cumplemeses, sus primeras veces… Estas me parecen diferentes por su colorido, sus bonitos dibujos y porque son bilingües, en español por una cara y en inglés por la otra.

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¿Qué os pareció todo? Evidentemente hay muchas cosas que aún no probé en su uso diario porque andan esperando a que nazca Aitana, pero os dejé aquí mis primeras impresiones. El cojín sí llevo usándolo desde que lo pedí hace ya un tiempo y de momento no me está defraudando. Duermo más cómoda con él, que es lo importante. Podré contaros más en cuanto nazca la peque pero si vosotr@s ya probásteis algo de esto… ¡contadme, por favor! Agradeceré vuestras opiniones.

¡Hasta pronto!

Carta para Clàudia… Feliz cumpleaños :)

9:33 h. ¡¡Feliz cumpleaños, Clàudia!! ¿¿3 añazos ya?? Cuántos recuerdos me vienen a la mente… Hoy te voy a contar la historia que tanto tiempo llevo guardada…, la historia de cómo viniste al mundo.

Mi embarazo contigo fue en general relativamente “fácil”. Me invadió la hormona de la felicidad y al menos esa era mi sensación. Cualquier mínima o máxima molestia me parecía una tontería. Estaba siempre de buen humor, le quitaba importancia a todo, apenas discutía… Tú estabas dentro de mí, pronto íbamos a conocerte y eso era lo único importante. Todo iba bien.

Llegó el tercer trimestre, avanzó, nos acercábamos cada vez más a la recta final… y las cosas empezaron a cambiar. Una diabetes gestacional que me preocupaba, que me daba la lata…, pero lo que peor me sentó fueron las últimas ecografías. Decidiste no encajarte “donde tocaba” e hiciste una sentada en toda regla, jeje… Lo que llaman posición podálica. Aún había tiempo para que te movieras, me decían, pero si al final no era el caso… habría que programar una cesárea.

¿Cesárea? ¿Cómo? ¿Mi embarazo idílico iba a acabar en cesárea? ¿¿Programada?? ¿Mi plan de parto a la porra? ¿Pero qué me estaban contando? ¿Tanta preparación, tantas clases preparto para nada? Esas clases que al final se centran más en prepararte para las contracciones de parto, para un parto vaginal… Hoy en día mi visión sobre eso ha cambiado tanto… He aprendido que eso no se planea, que lo decide tu bebé, la vida o quién sabe y que todo pasa por algo. Y es que todo aquello me enseñaría mucho, más de lo que yo creía… Pero eso ya viene después ;). La cuestión es que en ese momento aquello para mí era un drama, y todo momento merece su tiempo y su respeto. ¿Quién me había preparado a mí para una cesárea? ¿¿Programada?? ¿Y eso cómo iba?

En el hospital donde ibas a nacer, el que nos tocaba por zona de residencia, nos contaron que el papi no podría entrar a quirófano y que cuando nacieras te irías con él y la familia a la habitación hasta que yo me recuperara de la intervención en unas horas. ¿¿Cómo?? ¿9 meses dentro de mi ser, dándote todo de mí, y me iba a pasar horas sin verte en cuanto nacieras? ¿Y qué pasaba con la lactancia, para la que tanto me había preparado? ¿¿Pero se habían vuelto locos??

Lo que peor llevaba es que sentía que nadie me comprendía. Estaba harta de escuchar “No pasa nada, lo importante es que la niña esté bien”. ¿En serio alguien dudaba de que lo importante para una madre es siempre que su bebé esté bien? Pero dando eso por hecho… a mí me amargaba pensar que te iban a separar de mí. Y que tu padre, que taaanto apoyo suponía para mí, que siempre estaba a mi lado, que se esforzaba siempre por comprenderme…, no fuera a estar con nosotras en ese momento taaan importante. También él quería verte nacer y es que nos olvidamos tan fácil a veces de la figura de los papás…

Lo intenté todo para que te dieras la vuelta…, tooodo lo que me proponían. Pasear a gatas por casa, colocarme a ratos en postura mahometana…, hasta la moxibustión, una técnica de medicina alternativa en la que se infunde calor sobre un punto determinado del cuerpo con la ayuda de la moxa, una especie de puro. Nuestra matrona enseñó a tu padre para que pudiera ayudarme él varias veces al día. Aquello era un show y ahora nos reímos tanto… Me propusieron también practicarme una ‘versión manual externa’ en el hospital. Podía funcionar en un 50-60% de posibilidades, me informaron de todo lo que suponía, en qué consistía… Consultamos con nuestra matrona (otro gran apoyo) y nos lo recomendó, así que… a por ello.

Nos derivaron a otro hospital, uno de los pocos donde se practicaba esa técnica, que no fue nada fácil para mí… Casi conseguían darte la vuelta pero… tú volvías a tu posición inicial. Era lo que tú habías decidido. Punto. Desde ese momento lo entendí así, lo asumí, aprendí que no puedo ser yo la que decida el camino de mi hija, algo tan aplicable a tantas cosas… Así eran las cosas y así las íbamos a respetar. Pero no me iba a quedar de brazos cruzados… Las circunstancias que eran tenía que vivirlas de la mejor forma posible.

Nos informamos entonces en ese hospital, a 2 semanas de que se programara la cesárea. Yo tenía que seguir buscando opciones de mejora y bendita la hora en la que llegué a ese hospital y a ese equipo de gente que trabaja en él. Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, uno de los hospitales pediátricos y obstétricos de mayor referencia en Europa. Y lo menciono porque… lo merece. ¿Cómo lo hacían allí? ¿Qué pasaba con las cesáreas? El Hospital Sant Joan de Déu cuenta para los nacimientos con el Programa MARE, que respeta la maternidad en todo su proceso de embarazo y postparto inmediato, que permite a la madre estar en todo momento con el acompañante que elija y, por supuesto, que no se separe de su bebé y se favorezca ese vínculo tan importante en los primeros minutos y horas, ya sea en el caso de partos vaginales o por cesárea, salvo que entrañen algún riesgo importante que prevalezca.

¡Aquello era perfecto! ¡Por fin algo que sonaba lógico en pleno siglo XXI! ¿¿Era posible que nacieras allí?? Nos ayudaron en todo desde el primer momento y salimos de allí con una cita para que revisaran todo mi embarazo. Si seguías sin darte la vuelta, había que programar la cesárea en menos de 2 semanas y no había tiempo que perder. En esa cita se pusieron al día con nosotros, contigo y con el embarazo. Todo con tanto cariño… Siguieron controlando todo lo necesario en ese escaso tiempo y aquel miércoles 7 de enero volvíamos a tener una cita. Si todo seguía igual saldríamos de allí con la cesárea ya programada. Y así fue… Tú erre que erre hasta el final, jeje… ¡Di que sí, hija! 😛

Aquella ginecóloga consultó la agenda de quirófanos y nos dijo… “¿Qué hacéis mañana, 8 de enero? Ingresáis en unas horas y mañana, a primera hora, ¡a quirófano!”. ¿¿¿Qué??? ¡¡Pero qué emoción!! ¡Clàudia, te íbamos a conocer en menos de 24 horas! Aquello al final tenía poco de programado xD, era dicho y hecho. Nos daba tiempo de volver a casa, adecentarnos un poco, coger todo… ¡y al hospital! ¡Que papi salía de trabajar esa mañana y no había dormido apenas! Ay chico…, lo de dormir a placer ya se te había acabado 😛

No me preguntes por qué, no sabría explicarlo, pero… aquellas horas ya ingresada las pasé tan tranquila… Dormí esa noche en el hospital como un lirón. Me habían transmitido tanta confianza…, sabía que no os iban a separar de mí y con vosotros a mi lado nada podía ir mal. Por la mañana madrugamos, me duché, tus 4 abuelos ya estaban allí al poco esperándote… y aquel celador tan majo nos acompañó ya a quirófano. Pasé allí un buen rato conectada a una bomba de insulina debido a mi dichosa diabetes gestacional, pero todo estaba controlado. Me sentía tan bien cuidada… Aquella enfermera pasaba a verme todo el tiempo, me explicaba cómo iba a ser todo, no me dejaba sola… Bromeaba, me hacía reír y me relajaba.

Y me pusieron ya la epidural mientras papi se iba a vestir para quirófano. Apareció con aquel traje verde, gorro, mascarilla… Me preguntaron “Aquí te traemos a tu marido. Es este, ¿verdad?”. “Puesss… creo que sí xD”. El ambiente era muy distendido, se presentó todo el equipo, me pidieron permiso para poner música… ¿¿Cómo no?? Yo siempre tan enganchada a escuchar música desde pequeña, me relaja, me hace feliz… ¡Música, por favor! Y así poco a poco fueron haciendo mientras nos iban contando al detalle, haciéndonos partícipe de todo, seguían haciéndome reír… Y a las 9 y 33… naciste TÚ. Y así de risueña eres. Naciste en paz, entre música y sonrisas, allí presentes las dos personas que más te quieren. No podía ser de otra forma…

Yo estaba conectada a mil cosas pero te entregaron a papá y él te colocó en mi hombro, al lado de mi cara… ¡Qué delicia sentirte! Y así te sostuvo mientras me cosían la cicatriz. Acabó con una buena contractura xD pero nada iba a hacer que te separaran de mí… Estuvimos en la sala de recuperación los tres juntos, ya tú conmigo al pecho, empezando la lactancia ¡y sin poder dejar de alucinar! Pasamos allí los tres las horas necesarias y así fue como al final subimos a la habitación para conocer a tus abuelos. Siempre los tres juntos…, siempre un equipo.

Al final… todo fue bien. No cambiaría por nada tu forma de venir al mundo. Fue como tenía que ser. Los tres juntos, los tres felices, tú tranquila y feliz. Me enseñaste a no planear tanto y a afrontar lo que viene, me enseñaste que lo insospechado puede acabar siendo lo más bonito… El primer día tras una cesárea… fue algo duro, no poder levantarme, no poder cambiarte tus primeros pañales, tener tanto dolor… pero la experiencia de esa mañana me había enseñado tanto… que me sentí más fuerte que nunca, con ganas de levantarme en cuanto me dejaran, aunque sintiera agujas en mi vientre en aquel día… Tú  me enseñaste que era más fuerte de lo que creía y me sentía feliz porque no dejé de intentar nada hasta que lo conseguimos, estar juntos.

Me enseñaste a respetar tu camino, tus ideas, tus decisiones…, siempre apoyándote y a tu lado. Mi mariposa, de la que siempre hablo…, con la que ya mi gente me identifica, la que aparece en la cabecera de este blog, la que te simboliza a ti y todo lo que me enseñaste cuando naciste. Cuando estaba embarazada y supimos cómo iba a tener que ser todo acabábamos de pegar un vinilo precioso de mariposas en la pared de tu habitación. Lo miraba y sentía que tú eras una de ellas, aquella oruga que se iba a convertir en una preciosa mariposa, libre, siguiendo su camino… Esas mariposas que te hipnotizan cuando las miras. “Libre como una mariposa”, me decía. Sabía que un día tendría que dejarte volar… pero siempre iba a ir tras tu rastro, hipnotizada con tu aleteo.

Y hoy… es tu cumpleaños, cumples 3 años y me recuerdas también que hace 3 años nos convertiste en papás. Nos haces más felices cada día si cabe. Nos pusiste (y nos pones) al límite, en lo bueno y en lo malo… La maternidad (y la paternidad) no es nada fácil, no nos engañemos, y hemos llorado, hemos sufrido, hemos tenido mil dudas, hemos dormido muchísimo menos, hemos ido a veces de un lado a otro como pollos sin cabeza xD y todo eso nos quitó a veces hasta la salud, de hecho todo sigue y seguirá sucediendo igual, peeero… todo se compensa con la enooorme parte buena que supone tenerte en nuestras vidas. Lo llenas todo, pequeña…, todo. Y en tus 3 años sólo podemos desearte… lo mejor. No queremos que seas perfecta para el mundo, para nosotros ya lo eres. Sólo queremos que disfrutes de la vida, que seas feliz, con lo bueno, con lo malo…, que aprendas a tomar tus propias decisiones, que igual algunas o muchas veces te equivocarás… pero que aprendas y crezcas con cada uno de tus errores. Que valores como eres, porque eres taaan especial… Feliz cumpleaños, mi vida. Te queremos.

Mama.